Bienvenido 2019

Arrancamos un nuevo año. El aire huele diferente, los ánimos están a tope, las resoluciones del inicio del año son aún una realidad y la mayoría sonríe sin razón aparente. Todo funciona…

Todo funciona hasta pasados los primeros quince día del año, cuando la resaca de las fiestas se termina y toca enfrentar nuevamente la realidad. Esa realidad que es distinta para cada uno y que, en esa misma medida, nos duele a todos de forma diferente. Esa realidad que hace que algunos se quejen del tráfico, del trabajo y de los políticos y hace que otros tengan que ver como terminan el día, cómo hacen para comer o para atender la salud de un familiar enfermo. Distintas realidades, igual de importantes para cada uno porque no hay nada más personal que la perspectiva con la que cada persona vive su realidad.

Sin embargo, hoy quiero dirigirme a nosotros los afortunados. Los afortunados que tenemos la posibilidad de quejarnos del tráfico, porque tenemos carro. Los afortunados que nos quejamos de los compañeros o del jefe, porque tenemos trabajo. Aquellos suertudos que tenemos un celular, redes y desde allí, podemos despotricar contra todo aquel que piense diferente. Quiero dirigirme a nosotros los que la vida nos ha sonreído sin apenas darnos cuenta.

Este año es un año determinante para el futuro de nuestro país, no porque sea único sino por el contrario, porque es «uno más» y corremos el riesgo de desensibilizarnos frente a la gran oportunidad y responsabilidad que tenemos enfrente. Este año nos toca ser ciudadanos…nos toca elegir a quien nos representará en prácticamente todos los puestos de servicio público que hay en nuestro país, y eso no es poca cosa. Tenemos la gran posibilidad de cambiar la historia, y no me refiero por medio de elegir a x o y persona, más bien me refiero por medio de la participación activa, decidida, positiva y tolerante que podemos y debemos tener frente a un año que pinta complejo.

Tenemos una responsabilidad para con aquellos que han sido menos afortunados y que esperan, no una bolsa o un regalo, sino el reconocimiento de una sociedad que tiende a hacer invisible a las grandes mayorías y luego las atiende como que fuesen minorías. Hoy quiero dirigirme a aquellos que han sido más afortunados y decirles que no podemos seguir viendo pasar el tiempo desde la banqueta de enfrente. Que no podemos seguir criticándolo todo desde la comodidad del sillón. ¡Hoy toca que nos involucremos! ¿Cómo? Elija usted el cómo pero decídase a participar, a involucrarse, a dar palabras de aliento, a construir…porque destruir es fácil, construir es sólo para valientes.

Les deseo a todos un 2019 lleno de cosas buenas. De trabajo, de salud y de todas aquellas pequeñas cosas que hacen que nuestra realidad sea menos compleja que la realidad de millones de guatemaltecos que la pasan decididamente mal y que, en la mayoría de los casos, son más felices, agradecidos y emprendedores que aquellos a los que la vida nos ha sonreído. ¡Bienvenido 2019! Te esperábamos con emoción.

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