¿Y si te dijera que Teletón funciona como una empresa… para hacer el bien?

Una reflexión sobre por qué, después de 39 años, seguimos creyendo en esta causa

Cada año, cuando se acerca el fin de julio, me hago la misma pregunta:
¿Por qué seguir haciendo Teletón? Un proceso de 12 meses que cada vez plantea más desafíos, que desgasta, y que en definitiva es cansado para todo el equipo.

Y aunque la respuesta yo la tengo clara, no deja de ser intrigante para muchos.

Porque en estos tiempos —donde la sospecha es más viral que la confianza— mantenerse en pie, haciendo lo correcto, se ha vuelto un acto de resistencia… y diría que hasta de rebeldía.

Hacemos Teletón porque aún creemos en hacer el bien. Creemos en que el bien, la verdad y la vida siempre encuentran el camino.
Hacemos Teletón porque miles de personas con discapacidad física en Guatemala necesitan de un sistema profesional de atención e inclusión. Y porque, más allá de lo técnico, la rehabilitación también es una forma de devolver dignidad.

No quiero convencer a nadie con sentimentalismos. Prefiero hablar desde los hechos.

En estos 39 años, Fundabiem ha pasado de ser un sueño a convertirse en la red de rehabilitación física más importante del país y de Centroamérica. Hoy cuenta con 20 centros en 16 departamentos, una infraestructura especializada, equipos de última tecnología y cientos de profesionales entregados a una sola misión: servir, y servir bien.

Este movimiento, en el que han participado MILES de guatemaltecos, ha permitido a Fundabiem brindar más de 11.4 millones de terapias, beneficiando directamente a más de 947,000 personas entre usuarios directos y sus núcleos familiares.


Solo el año pasado, se atendieron 10,000 usuarios —10,000 familias— y se entregaron más de 350,000 terapias gratuitas, con un valor de mercado en el sector privado de Q87.5 millones.
¿El costo para la sociedad? Q20.6 millones, que fue lo recaudado el año pasado.

¡Juntos multiplicamos por cuatro el valor de cada quetzal invertido en los niños, jóvenes y adultos con discapacidad que atiende Fundabiem! ¡Eso es generación de valor!

Y si todo esto suena a gestión, estructura y cifras… es porque lo es. Y no debería darnos pena decirlo. Hacer el bien con impacto requiere profesionalismo. No podemos multiplicar el bien si penalizamos lo que lo hace posible.

Pero Teletón no es solo Fundabiem.
Teletón es el evento que lo hace posible, sí. Pero también es mucho más que eso. Es un espacio emocional, cultural, diría que casi espiritual, que logra lo que pocas cosas logran en este país: movilizar voluntades, unir a los diferentes, recordarnos que somos capaces de dar.

¿Cómo se mide el valor del trabajo de los más de 10,000 voluntarios que se activan cada año?
¿Cómo se cuantifican las horas que cientos de personas dedican para organizar colectas, actividades, conciertos, caminatas, rifas, eventos escolares, desafíos empresariales o caravanas comunitarias?

¿Cómo se le pone precio a la alegría de ver un país entero hacer una pausa en medio del ruido, para celebrar el bien común?

Teletón no es solo una recaudación: es una fiesta nacional de solidaridad. Es una muestra viva de que todavía hay tejido social. De que, cuando queremos, podemos trabajar juntos. De que amar a Guatemala no es una consigna: es una acción.

En medio de una sociedad tan fragmentada y escéptica, Teletón reconecta, regenera, reconstruye. Y eso también es salud. Salud emocional. Salud ciudadana.

Sí, hay quienes han intentado convertir la sospecha en espectáculo. A ellos no les responderé con adjetivos, sino con auditorías, plataformas abiertas, testimonios de usuarios y millones de resultados tangibles. Y también con algo que ellos no tienen:
la fe y el respaldo de miles que sí saben lo que es construir algo bueno, sostenido en el tiempo.

A quienes nos han acompañado durante décadas: gracias. A quienes dudan: los invito a conocernos de cerca. Y a quienes critican desde la comodidad, solo les dejo una pregunta: ¿Qué han construido ustedes que le haya cambiado la vida a miles de personas, durante casi cuatro décadas?

Nosotros seguiremos. Porque la Teletón no es un negocio. Pero sí funciona como una empresa… una empresa para hacer el bien.

Y eso, en estos tiempos, ya es revolucionario.

«Niñas con pañales y un país que prefiere memes: ¿hasta cuándo?

Cuando mi hija menor llegó a los 19 en octubre pasado, tiré definitivamente los pañales al carajo y brindé con un café negro por sobrevivir la etapa de los berrinches. Pero mientras yo celebraba, me cayó como balde de agua fría que en 2024 hubo 1,298 niñas de 14 o menos en Guatemala que se convirtieron en mamás, no porque se les antojó, sino porque algún miserable les robó la infancia a punta de violencia. Más de 37,000 embarazos adolescentes en un año, y nosotros aquí, haciendo memes del Congreso o peleando por el precio del güisquil. Esto no es un ‘pues ni modo’, es un desastre que empieza en casa y nos está explotando en la cara como piñata mal amarrada.

El Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva dice que nueve de cada diez de estas niñas menores de 14 ya no vuelven a pisar un aula. O sea, adiós sueños, hola pañalera. Pasa más en Alta Verapaz, Huehuetenango, Quiché, donde la pobreza extrema y el machismo mal digerido son una dupla infernal. En mis días de candidato, vi pueblos donde la justicia es como el Wi-Fi: todos juran que existe, pero intentas conectarte y te quedas viendo la pared. Esto no es solo números, es una cachetada a lo que decimos defender como país.

El 90% de los agresores son de la casa o la esquina: papá, tío, el vecino que te presta sal y de paso te arruina la vida. ¿Y nosotros qué hacemos? Nada, porque solo el 3% de las denuncias llega a sentencia. En algunos lados todavía «arreglan» el asunto casando a la niña con el abusador. Qué romántico, ¿no? Una telenovela barata, pero sin aplausos al final. Si los padres no enseñamos desde chiquitos qué es el respeto, el valor del cuerpo y el precio de cruzar la línea, estamos criando al próximo monstruo de la colonia, y después no nos quejemos.

Soy papá antes que cualquier otra cosa. Mis hijos ya son grandes, pero imaginar a una de estas niñas como si fuera mía me hace apretar los dientes de pura rabia. Llevo años con Teletón viendo cómo los más vulnerables —sobre todo los niños con discapacidad— son los que más sufren estos horrores. Sí, aunque no lo crean, muchos son abusados por los que deberían cuidarlos, amarlos, protegerlos. Y no es solo eso: la trata de personas está creciendo como hongo en pared húmeda, y muchas de estas niñas, especialmente las más frágiles, terminan en esas redes del infierno. En México y en otros países de Latinoamérica ya hay iniciativas ciudadanas que le entran duro a prevenir la trata, y yo me pregunto: ¿Y nosotros qué? ¿Seguimos viendo Netflix mientras el mundo se lleva a nuestras niñas y niños? Nos llenamos la boca hablando de valores, pero a la hora de actuar, el silencio pesa más que la indignación.

Guatemala no va a cambiar porque el Congreso descubra la vergüenza o porque alguien tuitee algo bonito desde un iPhone último modelo. Va a cambiar si nosotros —sí, vos, yo, el vecino que no es un indiferente— dejamos de ser espectadores de lujo. Por eso quiero tirar una idea al ring: una organización, digamos Raíces Fuertes, que saque a estas niñas del hoyo, les dé un futuro y eduque sobre la trata de personas para que dejemos de criar víctimas. Imaginate: un lugar donde las niñas y niños más vulnerables —muchos con discapacidad— encuentren refugio, y las familias aprendan a blindarse contra lo peor de la humanidad. Una casa, una red, una escuela para sanar heridas invisibles y romper cadenas de abuso. Yo pongo la idea, vos ponés las ganas, y entre todos dejamos de contar tragedias para empezar a contar victorias. ¿Te apuntás o seguís en la banca haciendo memes del precio del tomate?» Porque si no lo hacemos nosotros, ¿quién? Y si no es ahora, ¿cuándo?

Las Interioridades de Teleton 2024: Un Viaje de Desafíos y Satisfacción

Cuando nos embarcamos en la organización de Teleton 2024, sabíamos que enfrentaríamos numerosos desafíos, pero también estábamos llenos de esperanza y determinación. Este año, decidimos regresar a un formato 100% presencial, lo que implicó un incremento significativo en los costos de producción y una logística mucho más compleja. Sin embargo, el deseo de unirnos físicamente para celebrar la solidaridad y el amor que caracteriza a Teleton nos impulsó a superar cada obstáculo. El sentimiento de ésta edición era el de estar haciendo el evento por primera vez. A lo largo de los 37 años nos ha tocado reinventarnos en 2 o 3 ocasiones, siendo ésta edición una de ellas. Bienvenidos a la Teleton 3.0.

Uno de los primeros retos fue sentar en la mesa a todos los medios de comunicación y lograr un acuerdo común. No es fácil alinear a tantas entidades con diferentes intereses, pero la causa que nos une siempre prevalece. En este proceso, destacamos el ánimo y la gran disposición de los medios menos tradicionales, como las empresas de cable del interior del país y las radios locales, que mostraron un compromiso ejemplar. Todos los medios fueron invitados a participar y, aunque algunos decidieron no unirse, respetamos sus decisiones y entendemos que ellos tendrán sus razones.

El regreso a la presencialidad también significó trabajar con un equipo técnico y humano totalmente nuevo. Las primeras horas de transmisión fueron un verdadero test de fuego. Ajustar todos los detalles técnicos, coordinar a los talentos y asegurarse de que todo funcionara a la perfección en vivo fue una tarea titánica. Y como si esto no fuera suficiente, la noche del viernes nos sorprendió con torrenciales lluvias que pusieron a prueba nuestra capacidad de reacción y adaptación. Sin embargo, el espíritu de equipo y la resiliencia de todos los presentes nos permitió seguir adelante sin interrupciones.

Uno de los momentos más emocionantes y conmovedores fue la participación de 16 familias guatemaltecas que vinieron de todo el país, en representación de las más de diez mil que atendemos, para compartir sus historias de vida. Cada una de estas familias nos inspiró con su valentía, resiliencia y amor. Escuchar sus testimonios, ver cómo han superado adversidades y cómo Teleton ha sido una luz en su camino, nos recordó por qué hacemos lo que hacemos. Estas historias de vida son el corazón de Teleton y nos motivan a seguir trabajando con más fuerza y dedicación.

Además, este año introdujimos nuevas franjas de contenido que tuvieron una recepción excepcional. La franja de videojuegos, en alianza con el Festival Gamer, el evento de gaming más grande del país, fue un éxito total entre los más pequeños y los jóvenes, presentando contenido relevante para las nuevas audiencias. El stand-up comedy de madrugada mantuvo el ánimo y la energía en alto durante las horas más difíciles. La calidad humana y el talento de todos los artistas musicales y de variedades que participaron también fue destacable. Su compromiso y pasión por la causa se reflejaron en cada actuación, aportando no solo entretenimiento, sino también esperanza y alegría a todos los espectadores.

A pesar de estos desafíos, hubo momentos que llenaron nuestros corazones de esperanza y alegría. Las mini Teletones en el interior del país registraron un aumento impresionante en muchas de ellas. Ver cómo las comunidades se movilizaron y participaron activamente fue increíblemente inspirador. Este crecimiento refleja la importancia de la movilización de tantas personas y nos recuerda que es desde nuestra responsabilidad ciudadana desde donde podemos contribuir a mejorar el tejido social en nuestro país.

Además, la reacción positiva a los nuevos mecanismos de recaudación digital superó nuestras expectativas. Las redes sociales jugaron un papel crucial, alcanzando números superiores a los de cualquier plataforma tradicional, lo que amplificó nuestro mensaje y permitió una mayor participación.

No podemos dejar de reconocer a todas las empresas que nos apoyaron durante el programa y a aquellas que colaboran con nosotros durante todo el año en distintas actividades. Su compromiso y contribuciones son esenciales para el éxito de Teleton y para continuar brindando apoyo a quienes más lo necesitan.

Uno de los momentos más emocionantes fue la participación del banco de la Teleton, Banrural. Su apoyo incondicional, una vez más, fue fundamental para alcanzar nuestra meta. Ver la emoción y el agradecimiento de las personas por su contribución fue un recordatorio del poder de la solidaridad y el trabajo en equipo.

Superar la meta de recaudación fue un momento de inmensa satisfacción y emoción. No solo aseguramos más de 400,000 terapias para nuestros niños y niñas, sino que también fuimos testigos de la increíble participación de millones de personas en todo el país. Voluntarios, talentos, equipos técnicos y profesionales, comités, medios de comunicación y donantes, todos se unieron para demostrar que desde la unidad se pueden lograr grandes cosas.

Teleton 2024 fue una muestra clara de que los guatemaltecos somos campeones mundiales de la solidaridad. Movilizarse en torno al amor y la solidaridad no solo nos permitió alcanzar nuestra meta, sino que también renovó nuestra esperanza en un futuro mejor. Cada año, Teleton nos recuerda que, juntos, somos más fuertes y capaces de transformar vidas.

A los que no se suman, por desconocimiento o apatía, los invito a que se acerquen a conocer y decidan por si mismos. A los detractores, con todo el cariño del mundo, les digo que seguiremos adelante, cada vez más #NeciosDeCorazon, viendo desde lejos sus críticas y pataletas. Sus críticas no hacen más que fortalecer nuestra determinación.

Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a todo el equipo de la fundación, a sus colaboradores permanentes y a aquellos que se suman durante los meses de preparación del programa. Estoy inmensamente orgulloso de cada uno de ustedes y de poder trabajar juntos. Su dedicación y esfuerzo son el motor que impulsa a Teleton y nos permite seguir adelante, superando desafíos y celebrando victorias.

Gracias a todos los que formaron parte de este viaje. Unidos, seguiremos construyendo un país más inclusivo y solidario.

Hoy quiero celebrar la capacidad

Hoy, en todo el mundo, se celebra un día especial. Un día en donde podemos ver la enorme capacidad y fuerza del espíritu humano. Hoy celebramos la capacidad de ser mejores, de ser una sociedad consciente y respetuosa. Hoy, en todo el mundo, se celebra la enorme posibilidad que tenemos de construir sociedades para todos, en donde cada ser humano, sin importar su raza, su color, su educación o sus capacidades físicas, mentales o sensoriales, encuentre oportunidades para su desarrollo integral. Hoy celebramos el DIA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD.

Hace ya casi 30 años de la primera vez que me enfrenté a la realidad de la discapacidad. Mi mamá, quien durante mas de 30 años ha sido una promotora incansable de bienestar y de mejora en las condiciones de vida de las Personas con Discapacidad, me llevó junto a mis hermanas a un hospital de rehabilitación. Recuerdo vagamente las imágenes pero recuerdo claramente el sentimiento: miedo. Miedo a lo desconocido…miedo a no saber como actuar. De las pocas imágenes que recuerdo, porque fue ya hace tantos años, regresan a mi mente el color sombrío de aquel lugar, la tristeza y abandono que se respiraban y sobre todo, el sentimiento de «lástima» que generabas aquellas personas.

Hoy, después de 26 años de servir activamente en un movimiento que busca mejorar la calidad de vida de las Personas con Discapacidad, el panorama mental ha cambiado mucho. Pero sobre todo a cambiado el sentimiento a uno mucho mas correcto: ADMIRACIÓN. Como no sentirme admirado por el esfuerzo humano que muchas de las Personas con Discapacidad hacen día a día por desarrollar actividades que a los demás nos parecen sencillas. Como no sentir admiración por la madre que deja su vida por cuidar a su hijo con discapacidad. Como no admirar a ese hijo que, con esfuerzo y sacrificio, logra avanzar en la vida para orgullo de sus padres. Como no sentir admiración por aquellas personas que, con la dificultad que tienen para desarrollar su cuerpo, se ha dado a la tarea -mucho mas importante por cierto- de desarrollar su alma y su espíritu. Como no admirar a aquellas personas que, sin jugar el papel de víctimas, buscan una oportunidad de trabajo o estudio, esperando que la gente los valore por su capacidad y no por su «discapacidad».

En este trayecto de casi 30 años, he tenido la oportunidad de conocer a cientos y miles de Personas con Discapacidad y no tengo mas que agradecerles a cada uno por sus enseñanzas, sabiduría y ejemplo de lucha. Hoy, teniendo la oportunidad de liderar junto a amigos de todo el continente, la organización de ayuda voluntaria para Personas con Discapacidad mas grande del mundo, no puedo sino recordar aquella semilla que sembró mi madre en mi corazón y comprometerme a seguir luchando por hacer visible la vida y ejemplo de estas maravillosas personas y por ayudar, desde mi rinconcito, a construir sociedades mas conscientes e inclusivas. Tengo absolutamente claro en mi mente y en mi corazón que las Personas con Discapacidad no son merecedoras de la lástima de los que «supuestamente» no tenemos una discapacidad. Por el contrario, lo que las Personas con Discapacidad esperan de nosotros es el respeto irrestricto a sus derechos como seres humanos -íntegros y completos-. Digo a los que «supuestamente» no vivimos en situación de discapacidad porque a veces -mas de las que nos imaginamos- vivimos con la peor de las discapacidades: la discapacidad del corazón. Aquella que no nos permite ver mas allá de nuestros deseos y anhelos. Aquella que nos hace insensibles a las necesidades y derechos del otro. Aquella que, equivocadamente, me hace pensar que lo que pasa en mi país no es mi problema si es que no me afecta de forma directa. Aquella que nos embrutece y nos hace inmunes a las realidades sociales del lugar en donde vivimos. Aquella que nos dice que la inclusión es un «problema de los discapacitados» cuando en realidad la inclusión no es un problema de nadie sino una oportunidad de todos.

Hoy quiero celebrar la vida…la amistad…el cariño….el respeto…el esfuerzo y la lucha. Hoy quiero celebrar la vida de todas las Personas con Discapacidad del mundo y la enorme CAPACIDAD que demuestran, día a día, en su lucha por encontrar el espacio que merecen.

¡Fuerza amigos! ¡La verdad y el amor están de su lado!

Dis:Capacidad