Nuevos comienzos

Por inquietudes personales y el momento de mi vida en el que me encuentro, que ha requerido de largos momentos de reflexión y análisis, voy a comenzar publicando esta nota para luego dar paso a la publicación de varios artículos que tengo escritos y que por distintas razones nunca vieron la luz pública de este espacio.

Hoy quiero aprovechar ese ambiente de reflexión, mezclado con ánimo de mejora y de cambio, que siempre acompaña los primeros días de enero para plantear algunas ideas que, espero, puedan ayudar a más de alguno a tener un año 2015 lleno de crecimiento personal, de paz y de metas cumplidas. Creo que todos los seres humanos anhelamos vivir mejor, ser felices y llevar una vida en paz y para eso, la vida nos regala una hoja en blanco cada 365 días para que escribamos una nueva historia…nos regala, nuevos comienzos.

Quizás alguno ha terminado el año enfermo y triste, quizás alguno lo ha terminado económicamente quebrado, más de alguno ha visto como una relación valiosa se ha ido deteriorando o la ha perdido por completo. Quizás hay otros que se sienten como en un callejón sin salida, sin esperanza y sin aliento para seguir. Muchos otros, una gran mayoría me parece por lo que he escuchado en la calle, están preocupados porque «este 2015 sí va a estar bien duro» con todo el tema político y campaña electoral a la vuelta de la esquina. Por el contrario, quizás es usted uno de los afortunados que terminó el año feliz, contento, sano, pletórico, con estabilidad financiera, rodeado de amigos y familia. Lo que quiero compartir hoy es para todos los antes mencionados, sin importar su situación actual. Porque hoy, sin distinción alguna, la vida nos está regalando nuevos comienzos. Nuevos comienzos para soñar de nuevo, para amar a mi prójimo, para perdonar, para mejorar – porque no importa si en este momento de la vida todo le está funcionando como usted desea, siempre hay un espacio para mejorar – para ser la mejor versión de lo que puedo ser, para dar, para amar, para trabajar, para vivir, para luchar, para dar nuestro mejor esfuerzo y sobre todo, nuevos comienzos para convertirme en el responsable único del resultado y frutos de mi vida. Porque le tengo una excelente noticia: es usted, nadie más, el responsable de su vida y de su felicidad. Muy a pesar de lo que nos dicen, la responsabilidad no es del Gobierno, del jefe, de su esposa o esposo, de sus amigos, tampoco es responsabilidad de sus padres y ni siquiera de su líder espiritual. La responsabilidad de lo que se vaya a escribir en esa hoja en blanco que cada uno de nosotros está recibiendo es, por fortuna, de cada uno de nosotros. ¡Eso es una gran noticia! Porque podemos dejar por un lado el victimismo que aprisiona, el rencor que seca o la desesperanza que apaga el corazón y elegir vivir la vida -con sus problemas y todo- de manera plena y con toda intensidad. Dicen por allí que el resultado no es más que la suma de acciones que tomamos y eso nos reta entonces a ver nuestros resultados desde la perspectiva de nuestras acciones. Es allí, en nuestras acciones del día a día, en donde radica el éxito de nuestros resultados y la felicidad con la que elegimos «caminar el trayecto» que nos llevará de hoy al próximo 31 de diciembre.

En este año que se viene, con todos los desafíos que tenemos como sociedad, los invito a que dejemos de ser espectadores y nos convirtamos en actores principales en el ejercicio de nuestros derechos y responsabilidades como seres humanos. Los invito a que sembremos acciones de bien, palabras de bien, esfuerzo y sacrificio, responsabilidad personal y coherencia entre nuestros pensamientos, sentimientos y acciones para que, a finales del 2015, cada uno pueda hacer una evaluación de los 12 meses vividos y con alegría y orgullo pueda decir que las letras que escribió en esa hoja limpia, fueron las mejores de su vida. No desaprovechemos ese gran regalo de un «nuevo comienzo» que nos regala hoy la vida y atrevámonos a ser la mejor versión de lo que cada uno de nosotros puede ser.

¡Feliz 2015, lleno de paz, de abundancia y de luz para cada uno de ustedes!

El Amor mas puro

Hoy escribo de un tema que tiene un espacio importante en la vida de todas las persona…el amor. Quisiera empezar por definir lo que considero es y no es el amor: . El amor NO es un sentimiento, ni son esas «mariposas en el estómago» que siento cuando me enamoro por primera vez. No es tampoco un tienda a donde llego a pedir lo que yo quiera, a crédito y sin fecha de pago. El amor no está allí para darme…ni siquiera para «hacerme feliz». El amor no es egoísta ni existe para que se cumplan mis mas anhelados deseos. El amor es mucho mas…el amor es sacrificio, es decisión, es lucha, es «estar presente», es dar, es apostarle a alguien o a algo a pesar de las circunstancias. El amor es perdonar y en algunos casos hasta sufrir, el amor no tiene tiempo ni condición.

Vivimos en una sociedad «egocéntrica» que premia la satisfacción inmediata. Si los demás no está allí para darme lo que yo quiero, cuando yo lo quiero, entonces es que no me aman. No estamos acostumbrados a que alguien o algo nos diga que no, ni a lo que queremos ni al tiempo en el que lo queremos. Comida rápida…horno de microondas…internet de alta velocidad – cada vez mas «alta» por cierto -…tratamientos para bajar de peso en 5 días…clases para aprender a hablar inglés en 2 semanas…lectura rápida…películas antes de que lleguen al cine – con el riesgo de que el disco nos raye el DVD pero que importa porque la veo antes -…pizza lista para llevar…TODO, absolutamente todo gira alrededor de satisfacer mis necesidades, básicas y no básicas, de forma inmediata porque de lo contrario no sirve.

Esta sociedad en la que vivimos es el claro reflejo de la pérdida de valores tan fundamentales, tan humanos y tan antiguos como el del amor. Amor por los demás, amor por mi comunidad, mi país, amor por mi mismo…amor por un Dios bueno que nos creo a su imagen y semejanza. En la medida en la que empecemos a dar…a sacrificarnos…a decidir ser mas humanos…a perdonar…a sufrir…a no ponerle condiciones a nuestro actuar en comunidad…solo en esa medida podremos ver cambios profundos en nuestras relaciones personales, familiares y sociales. Lamentablemente, y lo digo desde la experiencia, este concepto de amor es mucho mas fácil definirlo que vivirlo. Nos toca enfrentarnos a gente que nos trata de forma inadecuada, a personas y situaciones que nos hacen sufrir, a familiares que nos lastiman día a día con sus acciones y forma de ser, a una sociedad que se despreocupa por mi y muchas veces me falla, a un gobierno que nos queda mala cada vez que puede, a una Iglesia que se dedica mucho mas a temas sociales, políticos o económicos pero que desatiende mi corazón, a parejas ausentes por el trabajo y la rutina. Está claro que en un panorama como este el «amor» y el «amar a mi prójimo» parece mas un chiste de mal gusto que una salida viable y sana.

Estamos pasando por un momento de nuestra vida en sociedad en donde necesitamos amar mas que nunca. Amar al que me lastima, al que lo hace de forma consciente y a veces maliciosa, a aquel que con su actuar y sus palabras me ofende. Amar al piloto de la camioneta que se me adelantó en el semáforo. Al buen «amigo» que, jugando un simple partido de fútbol, se le ocurrió que mis piernas eran la pelota y las pateo hasta mas no poder. Al dependiente estatal que está mas ocupado e interesado en su llamada telefónica que en ayudarme a solventar alguna duda. Que decir de aquel padre…o aquel hijo…o aquel esposo o esposa…

Es duro…LO SÉ. Pero necesitamos dar amor, no solamente por el que me falla, sino por mi. Porque al mantener un corazón limpio y libre de heridas evito auto condenarme a una vida de rencor y muerte interna.

Hoy los invito que amemos como nunca lo hemos hecho…que perdonemos…que intentemos vernos en la vida del otro y que, a través de pequeñas grandes acciones, construyamos la cultura del amor. Una cultura de armonía y de humanidad que nos permita salir de los enormes desafíos que tenemos por delante. No solo porque es un buen «sentimiento» sino porque el amor cura heridas y enmienda errores. Para hacerlo, tenemos que voltear a ver a la fuente de amor mas puro que existe…a ese amor incondicional y generoso que nos da vida, nos da luz, nos da fuerzas para respirar. El amor de Dios a través de su Hijo Jesús…EL AMOR MAS PURO.

¡Feliz semana para todos!