“Manipulación de resoluciones: Una Amenaza Directa a la Seguridad Jurídica y a la Inversión en Guatemala”

En el marco de un Estado de Derecho, la importancia de las resoluciones en firme no puede ser subestimada. Estas resoluciones representan la culminación de un proceso administrativo que, idealmente, ha sido llevado a cabo conforme a la ley, garantizando los derechos de todas las partes involucradas. Sin embargo, cuando estas resoluciones son cuestionadas o anuladas a través de procedimientos anómalos, como la enmienda de procedimiento, se pone en entredicho no solo la integridad del sistema jurídico, sino también la certeza jurídica que es fundamental para cualquier sociedad que aspire a la estabilidad y al desarrollo.

El caso presentado por el Arquitecto Diego López en su reciente conferencia de prensa es un claro ejemplo de cómo la manipulación de los procesos administrativos puede socavar la confianza en las instituciones. López, ex Director de Gestión Ambiental y Recursos Naturales en el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), denunció públicamente las irregularidades que, según él, se están cometiendo en la actual administración. Estas irregularidades incluyen la revocación de resoluciones previamente firmes, utilizando mecanismos que, en esencia, contradicen los principios básicos de legalidad y justicia.

Las resoluciones en firme, una vez emitidas, generan derechos adquiridos para los involucrados. Estos derechos no pueden ser revocados arbitrariamente sin una base legal sólida, y cualquier modificación de una resolución en firme solo puede realizarse mediante la vía legal, es decir, a través de una resolución judicial luego de un proceso o juicio. Actuar de otra manera envía un mensaje profundamente negativo a los inversionistas, tanto nacionales como internacionales. En un entorno donde las reglas del juego pueden cambiar sin previo aviso, la previsibilidad, que es un pilar esencial para la inversión, se ve seriamente comprometida. La incertidumbre jurídica resultante disuade a los inversionistas, quienes necesitan la seguridad de que sus inversiones estarán protegidas por un marco legal estable y predecible.

El caso del proyecto Minero Cerro Blanco, mencionado por López, ilustra claramente este punto. A pesar de que el expediente del proyecto había sido revisado y evaluado durante más de dos años, siguiendo todos los procedimientos administrativos establecidos, se ha intentado revocar su aprobación mediante un proceso cuestionable. Este tipo de acciones, que parecen estar motivadas más por intereses políticos o ideológicos que por una verdadera preocupación por el bienestar del país, socavan la confianza en el sistema y crean un ambiente de incertidumbre que es perjudicial para el desarrollo económico.

Además, cuando un gobierno que se autoproclama anti corrupción actúa de manera corrupta para imponer su agenda, se está enviando un mensaje contradictorio y profundamente destructivo. La corrupción no es solo el acto de aceptar sobornos o malversar fondos; también se manifiesta cuando se manipulan los procesos legales para favorecer a ciertos intereses a expensas de la justicia y la equidad. En este sentido, el actuar del actual gobierno, tal como lo describe López, es un ejemplo de cómo la corrupción puede infiltrarse en las decisiones administrativas, erosionando la confianza pública y debilitando las instituciones.

El hecho de que un gobierno intente anular o modificar resoluciones en firme, utilizando procedimientos fuera de tiempo o al margen de la ley, es un ataque directo a la seguridad jurídica. Este tipo de acciones no solo afecta a los proyectos específicos involucrados, sino que también establece un peligroso precedente que podría ser utilizado en el futuro para socavar cualquier resolución que no se ajuste a la agenda del gobierno de turno. Este riesgo es inaceptable en un Estado de Derecho, donde la ley debe ser aplicada de manera uniforme y justa para todos.

Los derechos adquiridos son una piedra angular de cualquier sistema jurídico que aspire a la estabilidad y la justicia. Cuando estos derechos son ignorados o revocados arbitrariamente, se destruye la confianza en el sistema y se abre la puerta a la arbitrariedad y al abuso de poder. En el caso del proyecto Minero Cerro Blanco, la posibilidad de que una resolución en firme sea anulada mediante un procedimiento ilegal pone en duda la validez de todas las resoluciones emitidas por la Dirección de Gestión Ambiental y Recursos Naturales (DIGARN) desde su creación. Esto no solo afecta a los proponentes de este proyecto en particular, sino que también crea un clima de incertidumbre para todos aquellos que han confiado en el sistema para la aprobación de sus propios proyectos.

Finalmente, es importante destacar que, aunque López ha sido objeto de ataques y amenazas por su papel en la aprobación del instrumento ambiental del Proyecto Minero Cerro Blanco, su decisión de denunciar públicamente las irregularidades es un acto de valentía que merece ser reconocido. Enfrentarse a un gobierno que utiliza su poder para manipular los procesos legales no es tarea fácil, pero es fundamental para la defensa del Estado de Derecho y la protección de los derechos de todos los ciudadanos. La denuncia de López pone de manifiesto la necesidad de una administración pública que actúe de acuerdo con la ley y no con base en intereses particulares o ideologías políticas.

En conclusión, la seguridad jurídica es esencial para el desarrollo económico y la estabilidad social. Las resoluciones en firme deben ser respetadas, y cualquier intento de anularlas o modificarlas mediante procedimientos ilegales debe ser resistido. Los derechos adquiridos no son negociables, y un gobierno verdaderamente comprometido con la justicia y la equidad debe actuar de manera transparente y conforme a la ley en todo momento.

Las Interioridades de Teleton 2024: Un Viaje de Desafíos y Satisfacción

Cuando nos embarcamos en la organización de Teleton 2024, sabíamos que enfrentaríamos numerosos desafíos, pero también estábamos llenos de esperanza y determinación. Este año, decidimos regresar a un formato 100% presencial, lo que implicó un incremento significativo en los costos de producción y una logística mucho más compleja. Sin embargo, el deseo de unirnos físicamente para celebrar la solidaridad y el amor que caracteriza a Teleton nos impulsó a superar cada obstáculo. El sentimiento de ésta edición era el de estar haciendo el evento por primera vez. A lo largo de los 37 años nos ha tocado reinventarnos en 2 o 3 ocasiones, siendo ésta edición una de ellas. Bienvenidos a la Teleton 3.0.

Uno de los primeros retos fue sentar en la mesa a todos los medios de comunicación y lograr un acuerdo común. No es fácil alinear a tantas entidades con diferentes intereses, pero la causa que nos une siempre prevalece. En este proceso, destacamos el ánimo y la gran disposición de los medios menos tradicionales, como las empresas de cable del interior del país y las radios locales, que mostraron un compromiso ejemplar. Todos los medios fueron invitados a participar y, aunque algunos decidieron no unirse, respetamos sus decisiones y entendemos que ellos tendrán sus razones.

El regreso a la presencialidad también significó trabajar con un equipo técnico y humano totalmente nuevo. Las primeras horas de transmisión fueron un verdadero test de fuego. Ajustar todos los detalles técnicos, coordinar a los talentos y asegurarse de que todo funcionara a la perfección en vivo fue una tarea titánica. Y como si esto no fuera suficiente, la noche del viernes nos sorprendió con torrenciales lluvias que pusieron a prueba nuestra capacidad de reacción y adaptación. Sin embargo, el espíritu de equipo y la resiliencia de todos los presentes nos permitió seguir adelante sin interrupciones.

Uno de los momentos más emocionantes y conmovedores fue la participación de 16 familias guatemaltecas que vinieron de todo el país, en representación de las más de diez mil que atendemos, para compartir sus historias de vida. Cada una de estas familias nos inspiró con su valentía, resiliencia y amor. Escuchar sus testimonios, ver cómo han superado adversidades y cómo Teleton ha sido una luz en su camino, nos recordó por qué hacemos lo que hacemos. Estas historias de vida son el corazón de Teleton y nos motivan a seguir trabajando con más fuerza y dedicación.

Además, este año introdujimos nuevas franjas de contenido que tuvieron una recepción excepcional. La franja de videojuegos, en alianza con el Festival Gamer, el evento de gaming más grande del país, fue un éxito total entre los más pequeños y los jóvenes, presentando contenido relevante para las nuevas audiencias. El stand-up comedy de madrugada mantuvo el ánimo y la energía en alto durante las horas más difíciles. La calidad humana y el talento de todos los artistas musicales y de variedades que participaron también fue destacable. Su compromiso y pasión por la causa se reflejaron en cada actuación, aportando no solo entretenimiento, sino también esperanza y alegría a todos los espectadores.

A pesar de estos desafíos, hubo momentos que llenaron nuestros corazones de esperanza y alegría. Las mini Teletones en el interior del país registraron un aumento impresionante en muchas de ellas. Ver cómo las comunidades se movilizaron y participaron activamente fue increíblemente inspirador. Este crecimiento refleja la importancia de la movilización de tantas personas y nos recuerda que es desde nuestra responsabilidad ciudadana desde donde podemos contribuir a mejorar el tejido social en nuestro país.

Además, la reacción positiva a los nuevos mecanismos de recaudación digital superó nuestras expectativas. Las redes sociales jugaron un papel crucial, alcanzando números superiores a los de cualquier plataforma tradicional, lo que amplificó nuestro mensaje y permitió una mayor participación.

No podemos dejar de reconocer a todas las empresas que nos apoyaron durante el programa y a aquellas que colaboran con nosotros durante todo el año en distintas actividades. Su compromiso y contribuciones son esenciales para el éxito de Teleton y para continuar brindando apoyo a quienes más lo necesitan.

Uno de los momentos más emocionantes fue la participación del banco de la Teleton, Banrural. Su apoyo incondicional, una vez más, fue fundamental para alcanzar nuestra meta. Ver la emoción y el agradecimiento de las personas por su contribución fue un recordatorio del poder de la solidaridad y el trabajo en equipo.

Superar la meta de recaudación fue un momento de inmensa satisfacción y emoción. No solo aseguramos más de 400,000 terapias para nuestros niños y niñas, sino que también fuimos testigos de la increíble participación de millones de personas en todo el país. Voluntarios, talentos, equipos técnicos y profesionales, comités, medios de comunicación y donantes, todos se unieron para demostrar que desde la unidad se pueden lograr grandes cosas.

Teleton 2024 fue una muestra clara de que los guatemaltecos somos campeones mundiales de la solidaridad. Movilizarse en torno al amor y la solidaridad no solo nos permitió alcanzar nuestra meta, sino que también renovó nuestra esperanza en un futuro mejor. Cada año, Teleton nos recuerda que, juntos, somos más fuertes y capaces de transformar vidas.

A los que no se suman, por desconocimiento o apatía, los invito a que se acerquen a conocer y decidan por si mismos. A los detractores, con todo el cariño del mundo, les digo que seguiremos adelante, cada vez más #NeciosDeCorazon, viendo desde lejos sus críticas y pataletas. Sus críticas no hacen más que fortalecer nuestra determinación.

Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a todo el equipo de la fundación, a sus colaboradores permanentes y a aquellos que se suman durante los meses de preparación del programa. Estoy inmensamente orgulloso de cada uno de ustedes y de poder trabajar juntos. Su dedicación y esfuerzo son el motor que impulsa a Teleton y nos permite seguir adelante, superando desafíos y celebrando victorias.

Gracias a todos los que formaron parte de este viaje. Unidos, seguiremos construyendo un país más inclusivo y solidario.

La inversión como motor del desarrollo: Un llamado a la claridad en el caso Cerro Blanco

En un mundo en constante cambio, la inversión se erige como un pilar fundamental para el progreso de las naciones. Atraer capital no solo significa impulsar la economía, sino también abrir las puertas a la innovación, el empleo y la mejora en la calidad de vida de los ciudadanos.

Sin embargo, para que la inversión florezca, es necesario crear un entorno propicio, caracterizado por la transparencia, la seguridad jurídica y la estabilidad política. Lamentablemente, en Guatemala, asistimos con preocupación a un caso que pone en tela de juicio el compromiso con estos principios: el proyecto Cerro Blanco en Asunción Mita, Jutiapa.

Cerro Blanco, luego de cumplir con todos los requisitos legales y presentar el estudio ambiental más completo en la historia del país, se encuentra hoy en un limbo debido a mensajes contradictorios provenientes de distintas instancias del gobierno del Presidente Bernardo Arévalo.

Esta situación genera incertidumbre no solo para la empresa inversora, que ha día de hoy a invertido en el proyecto mas de US$300 millones, sino también para las comunidades locales que ven en el proyecto una oportunidad para el desarrollo económico y social.

Es imperativo que el gobierno de Guatemala actúe con celeridad y claridad para resolver este caso. La inversión no puede esperar en un limbo mientras se dilucidan diferencias internas.

Guatemala necesita inversiones para crecer, generar empleo y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Es momento de que las autoridades demuestren su compromiso con la creación de un entorno favorable para la inversión, donde la ley y la transparencia sean la norma.

El caso Cerro Blanco es una prueba fehaciente de la necesidad de actuar con decisión. El futuro de Guatemala depende en gran medida de su capacidad para atraer y retener inversiones productivas. No podemos permitir que la incertidumbre y la falta de claridad obstaculicen el progreso del país.

Un llamado a la acción:

  • Solicitamos al gobierno del Presidente Arévalo que resuelva el caso Cerro Blanco de manera transparente y expedita.
  • Instamos a las autoridades a crear un marco regulatorio claro y estable para la inversión en Guatemala.
  • Hacemos un llamado a la comunidad internacional para que invierta en Guatemala, un país con un enorme potencial para el desarrollo.
  • El futuro de Guatemala está en nuestras manos. Es hora de unir fuerzas para construir un país donde la inversión sea un motor de progreso y bienestar para todos.

Los dos bandos nos están destruyendo

Ver la enorme desconexión que hay entre la realidad que viven muchos políticos y las demandas ciudadanas, es triste y preocupante. Triste porque vivimos en un país con gran riqueza. Riqueza natural, riqueza cultural, riqueza histórica y riqueza humana. Riqueza que se concentra en un porcentaje aún pequeño de la población y no llega hasta donde debe llegar para cubrir las necesidades mínimas de una gran mayoría y eso, desde donde se vea, debe generarnos pena y tristeza, pero además preocupación.

Preocupación porque esa terrible desconexión entre dos realidades diametralmente opuestas, puede dar paso a grandes problemas sociales, de consecuencias inimaginables, e igualmente dañinas para todos. Los unos – los políticos- deben generar respuestas contundentes en el corto plazo para que los otros – los ciudadanos – tengan mejor calidad de vida y éste país alcance todo el potencial del que es capaz.

Mientras tanto, ¿que hacemos nosotros los ciudadanos? La respuesta es sencilla, pero al mismo tiempo terriblemente compleja de implementar: organizarnos e involucrarnos. Entender que no somos ajenos a la “sucia política” y ocuparnos en conocer más, entender mejor, proponer y actuar.

¡Guatemala está esperando que sus hijos se levanten en favor de los menos afortunados! De todos aquellos que han sido marginados por un sistema político que empobrece, denigra y excluye.
Hoy vemos dos bandos, los que corrompen y los que quieren llegar a corromper, pelear sin tregua por el poder político, olvidándose que el poder es uno, y debe recaer en el pueblo.

Es nuestra responsabilidad hacerle ver a ambos bandos – «derecha» e «izquierda» – que no tienen un cheque en blanco y que nosotros, los ciudadanos, estamos cada vez más atentos a sus acciones y listos para señalar y actuar. Todos nosotros, juntos, debemos recuperar ese poder para volcarlo en favor de la gente y transmitirle a los mismos de siempre, aquellos que hoy son y han sido durante años los que lo ejercen, que los guatemaltecos de bien, de trabajo y de corazón grande, estamos listos para darles batalla y recuperar el rumbo de nuestro país.

¡Llegó el momento! Después de largos años de constantes desengaños, es el momento de la organización y de encontrar una expresión política que responda a los guatemaltecos, sin privilegios ni compromisos. Este país es de todos los que en él vivimos, de aquellos que nacieron en esta tierra y de aquellos que la han hecho propia, y es nuestra co-responsabilidad construir patria, involucrándonos y participando, o lamentarnos luego por haberlo dejado en manos de aquellos que nos roban la esperanza. Hoy el país, más que nunca, nos llama a actuar juntos y, desde las entrañas de nuestra historia, construir un país para todos.

¡En nuestras manos está! ¡Que todos se levanten, que nadie se quede atrás!


A propósito del presupuesto 2021

Pocas veces hemos visto una reacción tan decidida, categórica y unánime como consecuencia de la aprobación de un Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la nación como la vista a partir de la aprobación de la versión 2021 del mismo. Más allá de corrientes políticas, de gustos personales y de afinidades colectivas, quisiera compartirles mi visión personal. Vaya por delante que independientemente de lo que pienso y siento, creo que el orden constitucional y el espíritu democrático deben prevalecer por sobre todas las cosas. Además aclarar que este comentario lo hago a absoluto TITULO PERSONAL, y no necesariamente representa la postura de ninguna de las organizaciones o instancias a las que pertenezco y en las que me muevo.

Empecemos por responder a la pregunta: ¿para que sirve el Presupuesto y los recursos que allí se asignan? A mi entender, los recursos que se asignan y ejecutan -oh sorpresa, al Ejecutivo le toca ejecutar– deben servir directa y exclusivamente para el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos. La razón de ser del Estado en su conjunto, de los burócratas y de todas aquellas personas u organizaciones que reciben recursos del pago de impuestos de los ciudadanos es la de MEJORAR LA VIDA de dichos ciudadanos. De lo contrario, esos recursos son ineficientes y sirven poco más que para poner dinero en las manos de un pequeño porcentaje de la población. De ese pequeño porcentaje hay aquellos que se lo han ganado con trabajo honesto, decidido y eficiente; y también los hay de los que han visto, y ven, al Presupuesto de la Nación como un botín que toca repartir. Conozco a varios de éstos, algunos inclusive que han logrado «babosear» a mucha gente -me incluyo- por años, y a otros nuevos que con piel de oveja son los lobos más feroces y salvajes que podamos imaginar.

Entonces, si los recursos deben servir exclusivamente para el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos, ¿como saber si esos recursos están siendo eficientemente utilizados?. Sencillo: viendo el nivel de vida de los guatemaltecos, especialmente en aquellas áreas en donde el Estado debería estar involucrado, y señalando aquellas otras en donde no tiene nada que hacer. Le pregunto querido amigo y amiga: ¿Hay mejor calidad de vida hoy de la que había ayer? ¿Hay mejor infraestructura y servicios de salud? ¿Los niños tienen mejor y más amplia educación? ¿Hay menos niños desnutridos? La respuesta es NO, y ojo, que esta caída en los índices de calidad de vida que se miden en el país, viene de más o menos del año 2006 en adelante. O sea, desde hace 14 años que los presupuestos han servido prácticamente para pagar burocracia, favores políticos y poco más que eso. ¿Quienes de ustedes seguiría pagando a una empresa que le ofrece un servicio y que lejos de dárselo, lo que hace es cobrarle para mantener una planilla y los gustos y «desarrollo económico» de quienes la dirigen? Pues en eso estamos desde hace muchos años. En manos de unos politiqueros que no entienden de eficiencia, de resultados, de ahorro, de mejora en el manejo del dinero -que por cierto no es de ellos- y se dedican a repartir esos MILLES DE MILLONES de quetzales de forma opaca y tonta. Si, tonta.

Entonces, el gran problema de la aprobación del Presupuesto 2021 NO es la distribución -si esa es su preocupación, con mucho respeto me permito pedirle que analice de forma más profunda la realidad- sino la cantidad, el uso y sobre todo, los resultados esperados a partir de un sistema que consume dinero como un barril sin fondo. ¿Hasta cuando vamos a seguir manteniendo burocracia ineficiente? ¿Hasta cuando pactos colectivos abusivos? ¿Hasta cuando mantener la bolsa de personas sin escrúpulos que ven en la política una forma de salir de precarias situaciones económicas o ampliar fortunas mal habidas? Lo que se necesita es un análisis técnico, serio y desapasionado que permita que los recursos lleguen en tiempo y forma a quienes debe llegar, y que al final del día MEJOREN LA CALIDAD DE VIDA de los ciudadanos.

El descontento visibilizado el fin de semana pasado no es una simple llamarada de tuzas. Es un descontento real, profundo y justificado, de una ciudadanía que se ha cansado de vivir en condiciones precarias, a costillas de unos cuantos que deciden cómo, cuánto y a quién darle dinero que no les pertenece. Querer acallar esas voces críticas con mensajes confusos y falsos, como por ejemplo decir que el presupuesto actual es mayor al presentado -lo es después de las modificaciones hechas al original, a partir de haber adquirido una deuda histórica- o decir que la aprobación del mismo fue transparente -cuando vimos a un imitador de Cantinflas leyendo el proyecto de presupuesto a toda velocidad- es simplemente querer taparle el ojo al macho.

La derecha de este país debe levantarse en contra del conservadurismo de algunos, del acomodamiento de otros y de las pillerías de los de siempre, porque vamos camino a convertirnos en un país insostenible, caldo de cultivo para que surjan movimientos y personas aprovechadas que, con un discurso populista y oportunista, aprovechen la coyuntura para su beneficio y entonces si, perder la institucionalidad y espíritu democrático que la gran mayoría de guatemaltecos respeta. ¿Queremos mejores instituciones? Necesitamos mejores políticos, que al final del día son las que las dirigen. ¿Mejores políticos? Toca renovar, dar espacio a nuevas personas y luchar incansablemente, sin banderas ni ideologías obsoletas, por construir un sistema político que de paso un país en donde quepamos todos. Se puede, pero tocará luchar con uñas y dientes. Guatemala lo vale.

De “Nomada” a estancado…

Alegrarse del mal ajeno puede ser mezquino y condenable, por lo que hoy quisiera pedir se respete el derecho que él muchas veces machucó en otros: la presunción de inocencia. Me encantaría pedir que a Martin Rodriguez Pellecer se le trate de la misma forma que él y Nómada, el medio de comunicación que hasta ayer dirigió, trató y trata a otros, pero eso sería caer precisamente en el error que constantemente defienden, bajo la excusa de la «libre emisión del pensamiento», de condenar a alguien antes de tiempo.

Por experiencia personal, cuando hice lo que me pareció correcto – apartarme de la carrera presidencial recién pasada y no esconderme en antejucios o mañas legales para enfrentar un señalamiento – su “medio”, junto a otros medios liderados por pseudo feministas o “pulcros/pulcras” hipócritas, hicieron leña de mi vida, de mi familia y de mi trayectoria cuando jamás en la vida, nunca, he tenido un solo señalamiento como el que se me hizo en ese momento, y que hoy, de común acuerdo entre ambas partes, es solamente un documento de desistimiento y un mal recuerdo.

Ojalá la experiencia que está viviendo le cobre la misma cuota de reputación que él, y muchos de los “ejemplares” directores/as y periodistas de algunos medios, le hacen perder a aquellos que no tenemos el arma de un megáfono para dar nuestro punto de vista y defendernos, siendo entonces bombardeados con ataques antes de haber sido citados, oídos y vencidos en juicio.

Por lo demás, ojalá esta situación sea una gran oportunidad para todos de abrir un diálogo amplio y sincero sobre el comportamiento de hombres y mujeres, en torno a los abusos, violencia y acoso. La violencia y el acoso no tienen género y no deben ser consentidos por nadie, en ninguna forma. Pero además, que ese diálogo permita revisar detalladamente la ley de femicidio y su uso, ya que así como ha sido de gran ayuda en muchos casos, en otros tantos ha sido manoseada y mal utilizada.

No hay ser humano perfecto, somos imperfectos por diseño, y debemos ser más tolerantes frente a nuestras diferencias y que las mismas, no sean ancla para ataques y señalamientos que lo que buscan es la muerte civil y social. En su caso, como en cualquier otro, ojalá la justicia sea firme y equilibrada y si los alegatos en su contra, o en contra de cualquier señalado, resultan ciertos, que se le castigue como a cualquier otro. De no ser ciertos, que la vida le de la oportunidad de que su nombre sea absuelto de la crítica social, tan despiadada y violenta, y que pueda restablecer sus vínculos familiares, sociales y empresariales en santa paz. Mientras ese momento llega, lo único que nos toca es exigir para #Martin el derecho que el muchas veces machucó en otro: la presunción de inocencia y que sea la justicia, no las redes, quien defina si es culpable o inocente. #Nomada @revolufashion

Semana de Teletón. ¿Por qué después de 33 años seguimos haciendo este llamado a la participación?

Estamos entrando a la semana más importante que tiene Fundabiem durante el año. Una semana en donde toda su labor, y el valor que ésta aporta a la ciudadanía, se ponen a prueba. Una semana en donde las 13,000 familias que son beneficiadas con sus servicios, cruzan los dedos para que se logre alcanzar la meta económica que les permita seguir recibiendo los servicios de rehabilitación para ellos y sus familiares. En definitiva, una semana que marca el rumbo de los siguientes 12 meses de una institución que está cumpliendo 33 años y se ha convertido en la única institución, pública o privada, que tiene la infraestructura, equipamiento, personal y experiencia para atender el complejo mundo de la rehabilitación física neuro músculo esquelética a nivel nacional.

Durante los meses previos, y especialmente en las últimas dos semanas, como presidente de la institución me toca visitar muchos medios de comunicación y una pregunta que ha sido frecuente en esta oportunidad es: ¿Por qué es importante seguir haciendo Teletón después de 33 años?. Responderé desde dos dimensiones: la de Fundabiem y la de Teletón, que dicho sea de paso y a pesar de la confusión que pudiera generar, no son lo mismo. Fundabiem es el ejecutor de los recursos, la obra, y Teletón es el evento de recaudación que junto al apoyo de miles de guatemaltecos, consigue y entrega los recursos a Fundabiem. Entonces, vamos con la respuesta:

Desde la dimensión de Fundabiem

Fundabiem es la red de rehabilitación física más importante de la región. Cuenta con 21 Centros y Clínicas de rehabilitación geográficamente dispersas por todo el país. Cubre no sólo la Ciudad Capital y perímetro urbano sino además, el oriente, el occidente, el norte y el sur del país. Desde su fundación en 1986, Fundabiem ha brindado más de 9 millones de servicios de rehabilitación y ha beneficiado, de forma directa, a más de 700,000 guatemaltecos. En concreto, Fundabiem administra 14,000 metros cuadraros de infraestructura en todo el país.

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Además de eso, Fundabiem ha logrado posicionarse como pionero en el campo de la rehabilitación física a nivel nacional, ya que desde la mirada de movimiento de emprendimiento social, ha traído al país tecnología de última generación que hoy beneficia a miles de guatemaltecos.

Cuenta con el único equipo de rehabilitación robótica que hay en Centroamérica, un equipo con altos costos de acceso, que está presente en países mucho más desarrollados como Estados Unidos, México, Chile y Uruguay. Una hora de rehabilitación en este equipo en el Hospital de Rehabilitación de Chicago puede llegar a costar hasta US$400.00 por terapia. Hoy, en Fundabiem, muchos guatemaltecos tienen acceso a esa tecnología sin costo alguno. Ese equipo, sumado al único Laboratorio de Análisis de Movimiento que hay en el país, 8 Salas de Estimulación Multi Sensorial y 7 equipos de Rehabilitación Virtual hacen de la institución, la prestadora de servicios de rehabilitación más importante de Guatemala.

 

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La Teletón es importante para Fundabiem porque es a través de ese mecanismo que Fundabiem financia, por un período de 12 meses, la operación de los centros, el manejo de la infraestructura, el pago de los más de 200 profesionales que trabajan de manera directa con los niños y el otorgamiento de 400,000 servicios directos anualmente. Por eso es importante la Teletón.

Desde la dimensión de Teletón, el evento país. 

Hoy, mientras leía las noticias, comprobaba una vez más que lo que vemos, leemos, compartimos y recibimos todo el día son, principalmente, malas noticias. La narrativa de país nos hace sentir que estamos llegando al borde del precipicio y que como país, no tenemos salida. Nosotros nos negamos a creer que esto es así. Nos negamos a creer que esto es así porque vemos de cerca el corazón del guatemalteco, del verdadero guatemalteco, aquel que actúa y no se conforma con «alegar». El corazón del guatemalteco solidario y trabajador que, sin dudarlo un segundo, se para firme en apoyo de aquellos menos afortunados. Durante 33 años hemos visto el corazón de éste país. Porque de la nada, en un esfuerzo orgánico y muy sentido de miles de personas, hemos construido juntos un proyecto que hoy le pertenece al país entero.

 

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Es increíble ver las muestras de apoyo, la participación, el involucramiento y el anhelo, expresado en acciones y no sólo en sugerencias, que millones de guatemaltecos tienen de vivir en un mejor país. ¿Tenemos problemas? Claro, muchos. La deuda que tenemos con la inclusión y los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad es uno de ellos, pero existen en el país, y son la mayoría, miles de guatemaltecos que desean involucrarse y ser parte activa de las soluciones.

 

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Estoy convencido que el odio, el señalamiento, la división y la constante confrontación no nos llevarán a ningún lado. Históricamente hemos visto, no sólo en Guatemala sino en el mundo entero, muchos ejemplos de lo que se puede lograr cuando trabajamos juntos. Por eso el lema, por eso el llamado: «Juntos Todo es Posible».

Escucho y leo diariamente a muchas personas que dicen amar a su país y hoy, junto a más de 10,000 voluntarios que están trabajando desde hace meses en todo el país por alcanzar una meta que va mucho más allá de un monto económico, quisiera hacerle ésta pregunta: ¿Cuánto realmente ama usted a Guatemala?

Dígame cuánto hace por sus niños, cuánto hace por sus ancianos, cuánto hace por mejorar la salud social de su entorno y entonces le diré cuánto en realidad ama a Guatemala.

«Obras son amores y no buenas razones».

Este viernes 19 y sábado 20 de julio de 2019, arrancaremos una nueva Teletón y mientras este proyecto siga siendo el proyecto de recaudación más reconocido y el que, según estudio realizado en junio de 2019 por UNIMER, 8 de cada 10 guatemaltecos ha apoyado, seguiremos haciéndolo con entusiasmo, pasión y un anhelo profundo de ver un país en donde haya más inclusión, más participación, más acciones y menos palabras. ¡Nos vemos el fin de semana! ¡Juntos Todo es Posible!

 

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Votemos por Guatemala

Hace ya algunas semanas que he venido evaluando la posibilidad de escribir estas líneas. Desde mi retiro de la candidatura presidencial, voluntario por cierto, he intentado mantenerme al margen de la coyuntura política. Lo he hecho por mi familia, por mi equipo, pero sobre todo, porque creo que debo ser responsable con la decisión tomada y darle el espacio al candidato que me reemplazó para que presente sus propuestas sin el ruido que mis palabras pudieran generar. Como algunos de ustedes saben, la decisión personal de retirarme de la agrupación política que me postuló no fue fácil, pero fue la correcta y después de mi breve paso por esas turbias aguas del que hacer político, hoy entiendo muchas cosas que eventualmente compartiré.

Sin embargo, en todas y cada una de las reuniones de trabajo, sociales o familiares a las que asisto, siempre surgen las preguntas: ¿por quien vas a votar? ¿estás apoyando a algún candidato?. Entonces, en estas líneas trataré de resumir mi pensamiento y darle respuesta a ambas interrogantes. Empezaré por la más sencilla: No, no estoy apoyando política, ni personalmente a ningún candidato o proyecto específico. Varios de los candidatos me buscaron para que me sumara a sus equipos estratégicos o consejos políticos pero me encuentro retomando las riendas de mis proyectos personales, dedicándole mucho tiempo a mis hijos y enfocando mis energías en servir a las personas con discapacidad, que es el espacio social en el que me he desarrollado y del que nunca seré ajeno. Por tal razón, no estoy apoyando a ningún candidato.

Esto no quiere decir que no vea y analice mis opciones. Creo que las hay. Creo que dentro de la oferta política hay buenas personas, personas con buenas intenciones que están compitiendo en desventaja dentro de un sistema que literalmente ahoga a todos aquellos que pretenden actuar fuera de los patrones de lo que hoy mal llamamos en Guatemala, «política». Creo que hay gente preparada, gente visionaria, gente buena y gente capaz dentro de la gran mayoría de equipos presidenciales pero creo que más allá de dichos equipos presidenciales y los candidatos, somos nosotros, los ciudadanos comunes y corrientes, los que realmente debemos prepararnos para actuar. Es porque creo en la fuerza de la gente que mi invitación a que «votemos por Guatemala» va mucho más allá de las próximas elecciones.

El ejercicio de «votar» implica elegir. Elegir dentro de las opciones que tengo a mi disposición. A finales del 2018, en visitas que hice al interior del país para conocer la estructura de la agrupación política con la que participé, mantuve siempre una postura: «No importa quien venga a gobernar, somos todos nosotros los guatemaltecos los que tenemos la posibilidad de sacar adelante a nuestro país». Claro que hay dificultades, claro que hay injusticias, claro que hay barreras, claro que hay estructuras e intereses mezquinos…¡claro que los hay!. Pero descansa en cada uno de nosotros, en lo más profundo de nuestro corazón y de nuestra fe, el seguir creyendo que podemos cambiar, que podemos ser mejores y que debemos intentarlo con todas nuestras fuerzas. No sólo por nosotros, sino por nuestros hijos y nietos. Debemos intentar dejar el país que se merece la gente buena, honesta, trabajadora y solidaria que hay en Guatemala y que sin duda alguna, son mayoría.

Entonces, mi invitación es para usted, directamente para usted: ¡Votemos por Guatemala! ¡Elijamos a Guatemala! Votemos por Guatemala intentando hacer lo correcto, votemos por Guatemala siendo un poco más hermanos, juzguemos menos, seamos más tolerantes con nuestras diferencias, aplaudamos al que hace bien las cosas. Que lo negativo, la burla, el insulto y la descalificación no sean más valorados que lo positivo, las palabras de aliento y la construcción conjunta de un país en donde quepamos todos. Nuestros dirigentes deben sentir la fuerza del cambio. Darse cuenta que ni un día más seguiremos respaldando el mensaje de división y confrontación que enriquece a algunos. ¡Queremos vivir en paz! Queremos vivir en un país en donde haya menos injusticias, donde haya menos hambre, en donde haya más oportunidades y es importante entender que ese cambio empieza en cada uno de nosotros.

Como dijo alguna vez el Presidente John F. Kennedy: «No te preguntes que puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tu por tu país». ¿Arreglará eso los grandes problemas que hoy enfrentamos? No, seguramente no lo hará. Pero nos pondrá en una posición mucho más propensa a generar esos cambios con los que todos soñamos. Dividirnos, insultarnos, confrontarnos no nos funcionó, no nos funciona y no nos funcionará. Es a partir del entendimiento de que las diferencias no son malas, sino más bien son oportunidades de crecimiento ilimitado, desde donde podremos realmente conciliarnos y desarrollarnos como sociedad. Porque las autoridades que elegimos no son más que el fiel reflejo de nuestra sociedad. ¿Queremos mejores autoridades? Construyamos juntos una mejor sociedad, entonces tendremos mejores autoridades. Hoy lo invito: ¡Votemos por Guatemala! ¡Elijamos a Guatemala!

En cuanto a la pregunta sin respuesta – «¿por quien vas a votar?» – decidiré en las próximas semanas y con toda seguridad lo haré por aquel candidato que, lejos de confrontar y dividir, presente una postura de mesura y respeto por las diferencias. Por el momento, esa respuesta queda pendiente…

 

WEB-HAPPY

Bienvenido 2019

Arrancamos un nuevo año. El aire huele diferente, los ánimos están a tope, las resoluciones del inicio del año son aún una realidad y la mayoría sonríe sin razón aparente. Todo funciona…

Todo funciona hasta pasados los primeros quince día del año, cuando la resaca de las fiestas se termina y toca enfrentar nuevamente la realidad. Esa realidad que es distinta para cada uno y que, en esa misma medida, nos duele a todos de forma diferente. Esa realidad que hace que algunos se quejen del tráfico, del trabajo y de los políticos y hace que otros tengan que ver como terminan el día, cómo hacen para comer o para atender la salud de un familiar enfermo. Distintas realidades, igual de importantes para cada uno porque no hay nada más personal que la perspectiva con la que cada persona vive su realidad.

Sin embargo, hoy quiero dirigirme a nosotros los afortunados. Los afortunados que tenemos la posibilidad de quejarnos del tráfico, porque tenemos carro. Los afortunados que nos quejamos de los compañeros o del jefe, porque tenemos trabajo. Aquellos suertudos que tenemos un celular, redes y desde allí, podemos despotricar contra todo aquel que piense diferente. Quiero dirigirme a nosotros los que la vida nos ha sonreído sin apenas darnos cuenta.

Este año es un año determinante para el futuro de nuestro país, no porque sea único sino por el contrario, porque es «uno más» y corremos el riesgo de desensibilizarnos frente a la gran oportunidad y responsabilidad que tenemos enfrente. Este año nos toca ser ciudadanos…nos toca elegir a quien nos representará en prácticamente todos los puestos de servicio público que hay en nuestro país, y eso no es poca cosa. Tenemos la gran posibilidad de cambiar la historia, y no me refiero por medio de elegir a x o y persona, más bien me refiero por medio de la participación activa, decidida, positiva y tolerante que podemos y debemos tener frente a un año que pinta complejo.

Tenemos una responsabilidad para con aquellos que han sido menos afortunados y que esperan, no una bolsa o un regalo, sino el reconocimiento de una sociedad que tiende a hacer invisible a las grandes mayorías y luego las atiende como que fuesen minorías. Hoy quiero dirigirme a aquellos que han sido más afortunados y decirles que no podemos seguir viendo pasar el tiempo desde la banqueta de enfrente. Que no podemos seguir criticándolo todo desde la comodidad del sillón. ¡Hoy toca que nos involucremos! ¿Cómo? Elija usted el cómo pero decídase a participar, a involucrarse, a dar palabras de aliento, a construir…porque destruir es fácil, construir es sólo para valientes.

Les deseo a todos un 2019 lleno de cosas buenas. De trabajo, de salud y de todas aquellas pequeñas cosas que hacen que nuestra realidad sea menos compleja que la realidad de millones de guatemaltecos que la pasan decididamente mal y que, en la mayoría de los casos, son más felices, agradecidos y emprendedores que aquellos a los que la vida nos ha sonreído. ¡Bienvenido 2019! Te esperábamos con emoción.

¿Les explico mi postura? Porqué creo que la manifestación es una aberración

Venga por delante que creo en la libre emisión del pensamiento. Creo también en el derecho que las personas tienen a manifestar y dar su opinión en torno a temas tan variados y controvertidos como la vida, la religión, la política y demás. Venga también por delante que no practico la religión católica, no creo en la religión organizada, creo en Dios, en un Dios vivo y amoroso que nos ama, nos perdona y tiene planes de vida para cada uno de nosotros. Vale también contarles que, aunque moderado y con un alto sentido de los grandes problemas sociales a los que se enfrentan las grandes mayorías, creo en la libertad y el mercado como únicas vías de desarrollo sostenible. Gracias a las oportunidades que me ha dado la vida, he podido ver de cerca ambos extremos de la pirámide social y económica del país: mucha riqueza, obscena en algunos casos, y mucha pobreza, desgarradora e inaguantable en la gran mayoría de casos.

Creo en mi país, creo en Guatemala y en su gente. Creo que vivimos en un país maravilloso, repleto de gente buena, trabajadora, honesta, esforzada y valiente. Creo que nuestros peores enemigos son la división, la indiferencia y la apatía, no por falta de sensibilidad en la gran mayoría de casos, sino empujados emocionalmente por aquellos que desean ver a este país caer antes de sentarse a conversar en una mesa y encontrar salidas justas, reales, ejecutables y consensuadas a los grandes desafíos a los que nos enfrentamos como sociedad.

Creo en el ser humano, en el valor intrínseco de la persona, ese que no se mide por tamaño de billetera, religión, condición social de ninguna clase, educación, color de piel, ideología política ni nada más. Creo que la persona humana vale por el simple hecho de ser persona.

Todo esto lo expreso porque el día de hoy, después de haber recibido por años cualquier cantidad de insultos, ofensas y demás por causa de lo que hago en favor de las Personas con Discapacidad de mi país, el día de hoy fui bautizado como «desestabilizador social» precisamente por una de estas Personas con Discapacidad. Me gané ese maravilloso y honroso título porque compartí en mi Facebook personal una iniciativa que busca firmas para la destitución del Procurador de los Derechos Humanos de mi país, el Lic. Augusto Jordán Rodas Andrade. Una iniciativa que considero justa y válida, no a la luz de su «presencia» en una reciente manifestación – porque él insiste que no participó, siendo un funcionario público que tiene todos los recursos a su alcance para saber a donde iba a meterse – sino a la luz de una postura que ha sido claramente contraria a los valores de humanidad, tolerancia, conciencia e imparcialidad que un funcionario, especialmente uno en su posición específica, debe ejercer. El Lic. Rodas se ha dado a la tarea de ser un promotor de una agenda divisionista y conflictiva que en nada le hace bien al país y le da fuerza a ese tremendo mal que nos mata como sociedad: la división.

En las mismas redes sociales vi muchos mensajes de gente que se reía o burlaba de aquellos que se escandalizaban por las escenas de una vulva por las calles, así como también comentarios de personas que, en su justo derecho, defendían su religión frente a lo que consideran una falta absoluta de respeto a sus tradiciones y liturgias. Mi caso no es ninguno de los dos, no me escandaliza la imagen de una vulva ni defiendo una religión en específico. Lo que sí defiendo es el valor de la mujer, valor que no puede ser reducido a una simple vulva, porque no es eso lo que las hace valiosas y diferentes. Que las mujeres busquen sus espacios y peleen por los derechos que consideran les son vulnerados me parece correcto y hasta loable. Lo que me parece una tremenda estupidez es no reconocer que la mujer vale por su corazón, por su coraje, por su valentía, por su disciplina, por su sensibilidad, por su inteligencia, por su capacidad y no por su vulva. En mi vida hay mujeres sumamente valiosas, pero ninguna me genera tanto anhelo de luchar por un mundo en donde las mujeres sean tratadas con respeto y valía como mis dos hijas. Decirles a ellas que lo que las hace diferentes es su vulva me parece una bajeza difícil de asimilar. Ellas valen por lo que son, no por como se ven sus cuerpos. Valen por lo que aporten a su familia y sociedad, no porque son portadoras de una vulva. Ellas valen por su cerebro, por su capacidad, no por una elección de la naturaleza que las hizo nacer diferentes a los hombres.

No me considero un «desestabilizador social», aunque a veces me gustaría serlo, porque desestabilizar algunas estructuras sociales tan arraigadas en nuestro país no estaría del todo mal. Creo en la tolerancia, no en el insulto, como la única vía para encontrarnos como sociedad. Creo en la unidad, no en la división que hoy se promueve, especialmente por grupos de «socialistas de caviar» que hablan del ser humano y es lo último que les importa. Creo en mi país, en su gente y en que todos juntos somos co-responsables de construir la sociedad que anhelamos. No se trata del gobierno solamente, no se trata de las autoridades solamente, se trata de cada uno de nosotros y del valor que debemos tener para salir del campo del espectador o crítico – las redes sociales hoy en día están llenas de esos – y meternos a la cancha a jugar ese juego en contra de la indiferencia y apatía. Como lo dijo un amigo paraguayo al que quiero muchísimo: las diferencias no son malas, lo malo es la indiferencia. Le agregaría que lo malo no son las diferencias, es la falta de tolerancia y división que se genera a partir de dichas diferencias. Guatemala y su gente necesitan voltear los ojos hacia aquellos muchos ejemplos positivos de trabajo y esfuerzo que muchos hacen diariamente y que construyen patria, dejar del lado la división y regresar a las raíces de lo que somos: un país de gente que se preocupa por la gente.