Ver la enorme desconexión que hay entre la realidad que viven muchos políticos y las demandas ciudadanas, es triste y preocupante. Triste porque vivimos en un país con gran riqueza. Riqueza natural, riqueza cultural, riqueza histórica y riqueza humana. Riqueza que se concentra en un porcentaje aún pequeño de la población y no llega hasta donde debe llegar para cubrir las necesidades mínimas de una gran mayoría y eso, desde donde se vea, debe generarnos pena y tristeza, pero además preocupación.
Preocupación porque esa terrible desconexión entre dos realidades diametralmente opuestas, puede dar paso a grandes problemas sociales, de consecuencias inimaginables, e igualmente dañinas para todos. Los unos – los políticos- deben generar respuestas contundentes en el corto plazo para que los otros – los ciudadanos – tengan mejor calidad de vida y éste país alcance todo el potencial del que es capaz.
Mientras tanto, ¿que hacemos nosotros los ciudadanos? La respuesta es sencilla, pero al mismo tiempo terriblemente compleja de implementar: organizarnos e involucrarnos. Entender que no somos ajenos a la “sucia política” y ocuparnos en conocer más, entender mejor, proponer y actuar.
¡Guatemala está esperando que sus hijos se levanten en favor de los menos afortunados! De todos aquellos que han sido marginados por un sistema político que empobrece, denigra y excluye.
Hoy vemos dos bandos, los que corrompen y los que quieren llegar a corromper, pelear sin tregua por el poder político, olvidándose que el poder es uno, y debe recaer en el pueblo.
Es nuestra responsabilidad hacerle ver a ambos bandos – «derecha» e «izquierda» – que no tienen un cheque en blanco y que nosotros, los ciudadanos, estamos cada vez más atentos a sus acciones y listos para señalar y actuar. Todos nosotros, juntos, debemos recuperar ese poder para volcarlo en favor de la gente y transmitirle a los mismos de siempre, aquellos que hoy son y han sido durante años los que lo ejercen, que los guatemaltecos de bien, de trabajo y de corazón grande, estamos listos para darles batalla y recuperar el rumbo de nuestro país.
¡Llegó el momento! Después de largos años de constantes desengaños, es el momento de la organización y de encontrar una expresión política que responda a los guatemaltecos, sin privilegios ni compromisos. Este país es de todos los que en él vivimos, de aquellos que nacieron en esta tierra y de aquellos que la han hecho propia, y es nuestra co-responsabilidad construir patria, involucrándonos y participando, o lamentarnos luego por haberlo dejado en manos de aquellos que nos roban la esperanza. Hoy el país, más que nunca, nos llama a actuar juntos y, desde las entrañas de nuestra historia, construir un país para todos.
¡En nuestras manos está! ¡Que todos se levanten, que nadie se quede atrás!
Nuestro país necesita soluciones a las necesidades básicas de la población guatemalteca y el correcto uso del dinero para inversión en los más necesitados creando fuentes de trabajo y desarrollo de nuestras comunidades en áreas rurales con un equipo humano capaz y de compromiso sirviendo para lograr desarrollo integral de todos los sectores de nuestra sociedad.